La Glenmorangie House, el chateau privado que la destilería del grupo LVMH dispone en las Highlands escocesas, ha sido seleccionada por la revista Forbes como una de las cinco mejores experiencias hoteleras del mundo en 2016.

Enclavada entre las ruinas de un antiguo castillo en la localidad de Tain, en la costa noreste de Escocia, la Glenmorangie House es una lujosa y acogedora mansión del siglo XVII con solo seis habitaciones donde el visitante encuentra a su disposición un catálogo personalizado de experiencias que convierten su estancia en una vivencia única en plena naturaleza.

El refugio del whisky escocésTanto la situación de la residencia, frente a las playas vírgenes del fiordo de Moray, el más grande de Escocia, como su interiorismo de estilo tradicional escocés transmiten paz y tranquilidad desde el primer momento. Las vistas al mar, los paseos por el campo, un partido de golf y la degustación de los whiskies artesanales de una de las mejores destilerías del mundo convierten este pequeño hotel en un lugar especial para experimentar la belleza escarpada de las Tierras Altas.

Los huéspedes tienen la oportunidad de compartir su pasión por el whisky y la gastronomía, que intenta potenciar los sabores que mejor maridan con Glenmorangie. La calidad de su comida, basada en productos locales procedentes de la propia huerta o una granja de los alrededores, ha sido también premiada con dos Red Rossettes por la AA Hotel Inspection; con tres Red Stars, y una Red Rocking Chair por la Guía Michelin.

Situada en Fearn by Tain, a tan sólo quince kilómetros de distancia, la Glenmorangie House forma parte de la destilería Glenmorangie, perteneciente al grupo de lujo LVMH, desde 1989. La compañía restauró esta mansión del siglo XVII manteniendo su estructura original, con el comedor, la cocina y los salones en la planta principal y las habitaciones, en el piso superior.